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Debut a recordar este de la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil
de la República Dominicana en Nueva York en septiembre 20
del 2007. Repertorio sabiamente escogido, dirección electrizante,
ejecución arrolladora, solos de inspiración, homenaje
entrañable, público exultante y apoyo gubernamental
firme y esperanzador. "
Manhattan, N.Y. (Atanay.Com).- La noche del 20 de septiembre será seguramente
recordada por mucho tiempo por todos los que participaron en el concierto-debut
de la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil de la República
Dominicana en el Aaron Davis Hall del campus del City College de
Nueva York, donde a casa llena, y en una secuencia indetenida, el
talento y el entusiasmo de los jóvenes intérpretes
encontró un eco cómplice en un público que -diversísimo
en su composición y a la vez unidísimo en su expectativa--
no escatimó energías en devolverle simpatía
y admiración a raudales a la orquesta y a su director, Darwin
Aquino.
Músicos veteranos, maestros, estudiantes de primaria y de
secundaria, activistas comunales, periodistas, estudiantes universitarios,
padres y madres de familia con sus niños, en su mayoría
integrantes de la gran comunidad dominicana de Nueva York, funcionarios
electos locales, y una nutrida delegación del Gobierno de
la República Dominicana encabezada por el Presidente Dr. Leonel
Fernández y la Primera Dama Margarita Cedeño de Fernández,
coincidieron en tributar ovación tras ovación a los
72 jóvenes músicos procedentes de República
Dominicana que, vestidos de negro, parecían querer cada vez
ejecutar mejor y con más energía las piezas del repertorio.
Las taquillas, gratuitas y financiadas por el Gobierno Dominicano,
estuvieron agotadas desde una semana antes del concierto, y la orquesta
contó con un público que llevaba días esperando
el encuentro y que aceptó gustoso un programa donde composiciones
clásicas y del ámbito cultural estadounidense se dieron
cita con una selección de compositores dominicanos que hicieron
las delicias de propios y extraños, dominicanos y no-dominicanos.
De los muchos momentos musicales emocionantes del concierto, sin
duda el más intenso y significativo, lleno de mensajes evidentes
y a la vez cuajado de connotaciones simbólicas que sólo
perciben los dominicanos que han vivido la emigración en Estados
Unidos, fue el final de la enérgica interpretación
hecha por el pianista Omar Ubrí de una pieza-sorpresa, no
incluida en el programa, del por fin reivindicado compositor dominicano,
residente en Nueva York, Rafael Bullumba Landestoy.
Tras ejecutar la pieza, de un ritmo trepidantemente moderno, Ubrí,
vistiendo unas gafas oscuras que eran imposibles de mirar sin recordar
al gran Ray Charles, avanzó unos pasos en el escenario hacia
el público y confesó que dedicaba la ejecución
al autor de la pieza, presente entre la audiencia.
En medio de un estruendoso y prolongado aplauso, Bullumba Landestoy,
exultante de alegría y escoltado por el Cónsul dominicano
en la Ciudad de Nueva York, Arquitecto Eduardo Selman, se levantó,
caminó, y subió al escenario, caminó de nuevo
hasta llegar frente al pianista, y tras intercambiar con él
unas brevísimas palabras, ambos se fundieron en un vigoroso
y celebrado abrazo.
Joven y veterano, admirador e inspirador, ejecutante y compositor,
reivindicador y reivindicado, residente en la isla y residente en
la diáspora, dominicano negro y dominicano blanco, en el abrazo
se fundieron, en un instante absolutamente memorable, los mejores
valores de la dominicanidad, exaltados allí por la magia del
arte. El público asistente acababa de presenciar un momento
de los que hacen historia, irrepetible, y con los aplausos, silbidos,
y bravos, lo ratificó.
Durante el intermedio, la Dra. Ramona Hernández, Directora
del Instituto de Estudios Dominicanos de la Universidad Municipal
de Nueva York (CUNY, por sus siglas en inglés), dirigió unas
emotivas palabras de agradecimiento al Presidente Dr. Leonel Fernández
Reyna ante la audiencia, explicando al público cómo
la gira de la orquesta había sido una idea y una iniciativa
del Presidente Fernández.
Afirmó que "este concierto enaltece nuestra imagen y
nos reta a todos y todas los dominicanos y dominicanas, y al mundo
entero, a fijar nuestros ojos y nuestros oídos en los valores
positivos del pueblo dominicano." "Muchas gracias -añadió,
dirigiéndose al mandatario-por haber transformado promesas
y palabras en hechos reales que benefician a los dominicanos y dominicanas
del pueblo llano."
El Presidente dominicano intervino a continuación, expresando
admiración por el talento juvenil dominicano allí desplegado
y explicando los esfuerzos de su gobierno por consolidar una red
nacional de orquestas provinciales que le den oportunidades de desarrollo
musical a los jóvenes de todas las localidades de la República
Dominicana.
Terminado el concierto y antes de salir del Aaron Davis Hall, el
Dr. Fernández Reyna subió de nuevo al escenario a despedirse
de la orquesta, saludando efusivamente al director Darwin Aquino
y al pianista Omar Ubrí, a quienes se unió en un abrazo
triangular que seguramente habrá hecho las delicias de los
numerosos fotógrafos y camarógrafos presentes en el
concierto.
Difícil decir a quién aplaudió el público
más, si a la orquesta en su conjunto o al director Darwin
Aquino, quien mostró una especial sintonía con los
ejecutantes desde el podio, y una energía directorial que
parecía ser compartida por el conjunto de los músicos,
el más joven de los cuales cuenta con doce años de
edad.
Debut a recordar este de la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil
de la República Dominicana en Nueva York en septiembre 20
del 2007. Repertorio sabiamente escogido, dirección electrizante,
ejecución arrolladora, solos de inspiración, homenaje
entrañable, público exultante y apoyo gubernamental
firme y esperanzador
Por Anthony Stevens-Acevedo |